|
|
A mis oídos ha llegado el rumor del viento
que trae el fuerte grito de dolor de quien amo,
nunca he sido capaz de decírselo y sólo callo
callo y he callado eternamente.
Que tristeza tengo de no haberlo escuchado
no oir los latidos de mi corazón
no modular una palabra
no escribir tan sólo una carta de amor.
Dos serán las historias de amor inconclusas.
Tu no conoces el mío y mucho tiempo ya ha pasado,
ya son dos almas desgarradas y vagando
por ese sendero cubierto de flores sin fin.
|
|
|